Sociedad

El impacto de la COVID-19 en la producción, la distribución y el consumo de alimentos

El Ministerio de Agricultura de la Nación, el INTA y los principales referentes del sector productivo, con el apoyo de Fontagro, reflexionaron sobre el impacto de la COVID-19 en la producción, la distribución y el consumo de alimentos. En América Latina, la agricultura familiar representa 15 millones de unidades familiares y tiene 400 millones de hectáreas.

Cómo afecta la pandemia al abastecimiento de alimentos

En el marco de una política de Estado contra el hambre, el sector de la agricultura familiar, campesina e indígena cumple un rol estratégico en la provisión de alimentos de calidad. Pero, en el contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el gobierno nacional por la pandemia del virus SARS-CoV-2, la situación se complejiza.

Desde el Ministerio de Agricultura de la Nación junto con el INTA y los principales referentes del sector productivo, con el apoyo de Fontagro, realizaron un ciclo virtual de reflexión y formación “La comercialización de alimentos de la agricultura familiar: problemáticas estructurales, entre las políticas contra el hambre y la pandemia”. Los encuentros se extenderán durante siete semanas y se podrá acceder por YouTube.

Durante el primer encuentro, Luis Basterra, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, destacó el valor que le dan a esta temática tan relevante, como es la promoción de la producción de alimentos en manos de la agricultura familiar. “Nuestro gobierno considera a la agricultura familiar como un aspecto de la política que trabaja sobre dos ejes: el de equidad social y el de equidad territorial”. Y agregó: “Desde nuestro espacio político contribuimos a que, tanto la equidad social y la territorial, se cumplan”.

“La tecnología que no aporta el Estado para la agricultura familiar, difícilmente la aporte el mercado, porque las tasas de rentabilidad no son estimulantes. Así, la agricultura familiar queda en desventaja en su función de producción”, señaló Basterra quien puntualizó: “Hemos priorizado que el aporte de la agricultura familiar a la alimentación sea acompañado, promovido y articulado entre los distintos sectores del Estado”.

“Vamos a continuar con el desarrollo de todas las estrategias para que la agricultura familiar esté dentro de los márgenes de inocuidad y salubridad para que la sociedad esté tranquila”, expresó Basterra y agregó: “Destacamos todos los atributos positivos que tiene la agricultura familiar, los valores, el origen de los alimentos, las propiedades organolépticas, la sanidad y salubridad de esos alimentos. Hoy, tenemos la gran oportunidad de reposicionar lo que produce la agricultura familiar”.

Basterra: “Hemos priorizado que el aporte de la agricultura familiar a la alimentación sea acompañado, promovido y articulado entre los distintos sectores del Estado”.

En esta línea, Miguel Ángel Gómez, secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena del Ministerio de Agricultura, celebró la iniciativa de poder debatir sobre las problemáticas que afectan a la agricultura familiar, campesina e indígena. “En estas últimas décadas aparecieron cuestiones relacionadas con el aspecto ambiental y la desigualdad de género en la ruralidad que son necesarias de abordar”, indicó.

“Hoy, estamos reconstruyendo esta secretaria para que el Estado esté presente. Los agricultores familiares son productores de alimentos sanos y no emprendedores”, puntualizó y añadió: “Queremos llevar nuestra producción a los 45 millones de compatriotas. Somos el campo que produce alimentos y no commodities. Un aspecto que quedó muy claro en este contexto de pandemia”.

Para esto, Gómez consideró fundamental algunos puntos a mejorar: “Fortalecer los mercados locales, producir alimentos sanos y de un modo agroecológico, multiplicar las ferias de comercialización. No queremos que ningún productor más deje la tierra. Trabajamos en fortalecer el trabajo local”.

“Tenemos que estar más presentes en el territorio y generar sinergias entre los diversos organismos e institutos del Estado”, indicó Gómez quien adelantó que van a trabajar para el abastecimiento local y para que la agricultura familiar, campesina e indígena pueda bastecer también a otros países.

“Tenemos que formalizar el sector de la agricultura familiar, tanto de manera individual como colectiva”, expresó Gómez y aseguró: “La pandemia nos demostró que ‘nadie se salva solo’, un aspecto que la agricultura familiar siempre tuvo en claro”.

Susana Mirassou –presidenta del INTA– puso el foco en el compromiso asumido desde su institución para fortalecer las capacidades en propuestas tecnológicas para trabajar junto con la agricultura familiar. “Sabemos las debilidades del sector, los problemas de comercialización y estamos recorriendo un camino para recuperar y potenciar todo el trabajo que llevan adelante”, señaló y agregó: “En el ámbito agropecuario, la agricultura familiar es un sujeto productivo muy potente en la producción de alimentos”.

“Hay mucho por trabajar, construir y deconstruir. Hay mucho por mejorar. Las instituciones de ciencia y técnica tenemos un rol clave para seguir fortaleciendo, acompañar y trabajar juntos en los territorios”, destacó Mirassou quien aseguró que “desde el INTA, queremos desplegar todas nuestras capacidades en sinergia con otros Organismos, Ministerios e Instituciones pares”.

En este sentido, Carlos Parera –director nacional del INTA– señaló que la agricultura familiar es un sector que provee los alimentos que consumimos todos los días. “Creemos que este productor tiene que transformarse en un productor competitivo, que agregue valor en el territorio”, expresó.

Parera señaló que la agricultura familiar es un sector que provee los alimentos que consumimos todos los días.

Eugenia Saini, secretaria ejecutiva de Fontagro, compartió los puntos expuestos y aseguró: “Nuestro objetivo es el desarrollo de la innovación y la aplicación de ciencia y tecnología para hacer más competitivo al sector de la agricultura familiar”.

En América Latina, la agricultura familiar representa 15 millones de unidades familiares y tienen 400 millones de hectáreas. “Necesitamos trabajar con ellos en el desarrollo de tecnologías que les permitan ser más eficientes y competitivos, además de permitirles permanecer en el territorio”, afirmó Saini.

“Hoy, en plena pandemia, se demuestra que la agricultura familiar de América Latina tiene un rol clave y la realidad es que este sector está demostrando que tiene la capacidad de abastecer localmente con alimentos”, especificó la secretaria ejecutiva de Fontagro.

En este sentido, Laura Alonso, secretaria de Inclusión Social del Ministerio de Desarrollo Social, afirmó que la enorme crisis que genera la pandemia pone de manifiesto una situación de mucha desigualdad. “Debemos englobarla en una situación mayor que tiene que ver con el modelo de desarrollo que nos vamos a proponer para nuestro país”, indicó.

“Tenemos que reconocer que esta enorme crisis nos encuentra en una situación distinta porque tenemos un piso diferente a otras crisis”, expresó Alonso y agregó: “Desde nuestra Secretaría, una de las principales políticas es la tarjeta alimentaria que llega a más de un millón y medio de personas y cubre a tres millones y medio de niños y niñas”.

Asimismo, Alonso ponderó el rol del ProHuerta, el programa del Ministerio de Desarrollo Social y del INTA. “Para nosotros es fundamental, creemos que desde el Estado debemos tener una fuerte política de asistencia que tiene que estar estrechamente vinculada con la promoción de la producción y la comercialización de la agricultura familiar”.

El sector de la agricultura familiar, campesina e indígena cumple un rol estratégico en la provisión de alimentos de calidad.

Un ciclo, siete semanas

El ciclo de reflexión-formación “La comercialización de alimentos de la agricultura familiar: problemáticas estructurales, entre las políticas contra el hambre y la pandemia” se extenderá durante siete semanas, desde el viernes 29 de mayo a las 11 horas.

Con una modalidad virtual vía streaming, abierto a todo público y gratuito, el ciclo contará con la participación de numerosos y destacados referentes que compartirán sus experiencias de comercialización innovadoras y opiniones sobre diferentes cuestiones.

Los encuentros están destinados a extensionistas, técnicos y promotores de INTA y de otras instituciones y organizaciones nacionales, provinciales, municipales que trabajen con el sector de la agricultura familiar. También productores y referentes de organizaciones del sector, Universidades, entre otros interesados en la temática.

El viernes 5 de junio el ciclo “Experiencias y desafíos de la comercialización de la AF en el marco del Plan Argentina contra el Hambre” reunirá las experiencias de agricultores familiares que se asociaron y lograron darse una estrategia para convertirse en una opción de abastecimiento de alimentos.

Para el 12 de junio, el Seminario “Adaptación de las estrategias de comercialización a la pandemia y el distanciamiento social: intermediación solidaria y comercio electrónico” abordarán las comercializadoras solidarias cuentan con mucha experiencia en este tipo de canal comercial.

El curso del viernes 19 de junio “Asociativismo y figuras jurídicas apropiadas: marco legal e implicancias tributarias”, surge la figura de la cooperativa como la forma asociativa más adecuada para formalizar a la agricultura familiar. Aunque parezca inalcanzable para muchas experiencias de la agricultura familiar, resulta posible.

El viernes 26 de junio el ciclo “Infraestructura y logística participativa: transporte, acopio, stock y volúmenes” expondrá todo lo referido al abastecimiento de alimentos producidos en distintas regiones, lo que requiere resolver distintos desafíos que involucran aspectos de logística, infraestructura, volúmenes y productos.

El 3 de julio, el ciclo “Habilitaciones y certificaciones para la comercialización de productos de la AF” expondrá las diversas innovaciones normativas que habilitan procesos productivos apropiados a la agricultura familiar, fruto del trabajo conjunto entre organismos públicos y las organizaciones.

Por último, en el Panel debate “A un año del Foro Agrario: movimientos sociales y políticas para el abastecimiento de alimentos. Experiencia y perspectivas desde la gestión” se convocará a referentes de movimientos sociales con responsabilidades institucionales para pensar propuestas y debates para potenciar la comercialización.

En un contexto de pandemia por la virus COVID-19, la agricultura familiar se enfrenta a las problemáticas para la comercialización de los aliementos de calidad que producen.

La lucha contra el hambre como política de Estado

En el marco de una política de Estado contra el hambre, el sector de la agricultura familiar, campesina e indígena cumple un rol estratégico en la provisión de alimentos de calidad producidos localmente. Sin embargo, en muchos territorios del país, la capacidad de la agricultura familiar está afectada por factores estructurales que limitan la capacidad de acceso a los beneficios de políticas distributivas.

En los últimos años, las organizaciones de productores de la agricultura familiar crearon formas innovadoras para resolver el problema de la comercialización, como las verdulerías agroecológicas, los almacenes populares, las redes de comercio, nodos de consumidores y hasta entregas a domicilio o a nodos de consumidores.

Conocer estas experiencias arraigadas en la acción cotidiana de miles de personas y propiciar intercambios entre productores, referentes de organizaciones y técnicos es central para fortalecer la política de Estado.  (Fuente: INTA informa)


Te puede interesar

Deja un comentario